
Hoy tomamos un café con Diego Idoy y Natalio Talarico. Ambos dirigen Establecimientos Gascón y es la segunda generación que continuó el legado de los fundadores. Mientras transcurrían las reuniones para definir el nuevo sitio, surgió la idea de conversar con ellos sobre el pasado, el presente y el futuro de Gascón.
No es una entrevista. Ambos son un poco tímidos para hacer entrevistas, así que fuimos hablando sobre diferentes temas del negocio, pero en modo conversación donde surgieron historias que hablan mucho sobre Gascón.
La primera situación lo demuestra.
¿Qué recuerdan del primer día que vinieron a la planta y sintieron que esto era algo más que el lugar donde trabajaban sus viejos?
Diego: “Arranco yo -se nota sus ganas de contarlo-. Yo empecé a venir en el 87, en las vacaciones, cuando estaba en cuarto año del colegio secundario. Mi viejo me pidió que venga a ayudar en la oficina administrativa. Ese verano fue largo -se ríe-. Ya había venido en algún momento cuando era chico, siempre venía a la fábrica. Mi viejo me enseñaba a usar los tornos y probar hacer alguna pieza, cuando todavía la fábrica no estaba automatizada como hoy. Me río, porque recuerdo que una vez lo ayudé a fabricar la reja de la casa de mi infancia y las puntas de la reja las hice yo. Empecé a venir más seguido cuando estaba en el último año del colegio secundario. “Quédate mediodía y vamos viendo”, me dijo. A la distancia recuerdo bien ese momento”.
Natalio: “A mi me pasó algo muy parecido. Cuando era chico venía mucho y me gustaban mucho las máquinas. Pero luego comencé a estar más presente desde el 83, cuando tenía 19 años. Era justo cuando empezaba primer año en la facultad -Natalio es Ingeniero-. Y aprendí mucho. Pero después pasó algo que cambió la situación. La empresa tenía una persona que estaba a cargo de la oficina técnica, con quien conversaba bastante y me gustaba lo que hacía. Un día, esa persona renunció a Gascón y a partir de ahí, comencé, con la ayuda de mi viejo, a hacer un “curso acelerado” para ser el responsable de la oficina técnica. Empecé a dibujar piezas a mano alzada -todavía no se usaba Solidworks como ahora-. Lo hacía bien porque era algo que había aprendido en el colegio y ya empezaba a hacerlo también en la facultad. Yo estudié en una escuela técnica y me resultaba muy fácil hacer planos. Así fui dando los primeros pasos. Después la historia se aceleró: avanzamos con las normas de calidad, posteriormente con el control numérico y después migramos los dibujos a las primeras versiones de Solidworks. Tal vez sin saberlo, estaba construyendo las bases de lo que soy hoy. Cuando los socios de Gascón, mi padre, el padre de Diego y Francisco Curia, el tercer socio, deciden retirarse, fue natural que asumiera la responsabilidad de ingeniería y producción”.
Fue el momento para otra pregunta.
¿Cuándo sintieron que comenzaron a tener responsabilidad en la gestión de Gascón?
Natalio: “Yo creo que empezó en el año 1991, fue el momento donde nos integramos como directores de la sociedad, pero con poder limitado. Aún estaban los socios fundadores, pero podíamos proponer mejoras, se nos escuchaba, pero siempre la decisión la tomaban nuestros viejos. En ese momento, sentí que podía pensar nuevas ideas y proponerlas”.
Diego: “Creo lo mismo. Cuando terminé la facultad – Diego es Licenciado en Administración en la UNSAM- empecé a ver la empresa de otra manera. Un poco por haber adquirido conocimientos, pero también porque en ese momento comencé a visualizar que podía tener autoridad y ser escuchado. Mi viejo era una persona muy especial, muy ejecutivo, con una autoridad muy marcada. Muy capaz, pero le costaba mucho delegar. Poco a poco, entendieron que, aun tomando las decisiones finales, era importante consultarnos, hacernos participar. Estaban creando futuro para Gascón”.
Ambos estuvieron de acuerdo en que todo cambió cuando los fundadores comenzaron a pensar en su retiro. Hasta que eso sucedió, todo lo aprendido en la universidad lo consolidaron con la gestión diaria. No tenían la última palabra, pero tenían voz para proponer. Y poco a poco, las propuestas comenzaron a ser escuchadas y las ideas comenzaron a implementarse. Esa práctica intensiva fue clave para prepararse para asumir la responsabilidad de gestionar Gascón.
Diego: “Recuerdo un día que mi viejo me dijo “No puedo retirarme de a poco. Debemos irnos. Porque si estoy, no puedo estar a medias. Finalmente se hará lo que yo digo. Y eso no está bien. Es el tiempo de ustedes”.
Y así fue.
Esta historia continuará.